Esta es mi historia, no sé por qué la escribí en tercera persona.
Sé que es una estupidez y que cualquier persona que no haya pasado por esto o no se sienta como yo, o como muchas de nosotras nos sentimos, no entendería o le costaría entender, porque esto no es algo lógico, no tiene mucho sentido.
Todo comienza cuando estás cansada de ti, no soportas ni un minuto más tu ser, ni tu vida. Ahí es cuando por fin decides hacer algo, porque llevas tiempo intentando remediar las situaciones de la manera más normal, pero no lo consigues, y lo que siempre quisiste, tener la fuerza de voluntad y la constancia para lograr lo que te proponías por fin es una opción, porque algo ha cambiado dentro de ti, en tu manera de pensar, en tu actitud. Al principio no sabes muy bien lo que haces, pero te dejas llevar por tu instinto y tus emociones. Pronto te das cuenta que dejar de comer y adelgazar es una muy buena solución para todos los problemas, porque te hace sentir bien, te da fuerza, control, autoestima, y después de tanto tiempo te sientes capaz de lograr una meta. Esta vez si vas a poder, porque ahora buscas la perfección, y cuando logres poder controlar completamente lo que comes y como te ves, vas a poder ser perfecta en todos los demás sentidos de la vida.
Poco a poco te das cuenta que funciona, que disminuir tus calorías y hacer ejercicio son efectivas para bajar de peso y adelgazar, y cada día ves como el número que indica tu peso en la balanza se reduce. Te sientes satisfecha, un gran placer inunda por completo tu ser cuando ves ese número menor que el día anterior. Pero aún no es suficiente, quieres más, y es ahí cuando la obsesión te empieza a consumir. Luego de unos días, comienzas a sentirte sola, nadie te comprende, y tienes que ocultarte, porque nadie lograría entender lo que haces, y no quieres que te priven de ese privilegio. Entonces te aíslas, no quieres estar con nadie ni ir a ningún lado, porque se darían cuenta que no comes, y te obligarían a hacerlo, y después subirse a la balanza o verse al espejo sería un verdadero martirio. No puedes, simplemente no puedes. Te das cuenta que en Internet existen muchas páginas donde se reúnen niñas como tú, que piensan y sienten lo mismo. Es un refugio inesperado, pero es algo que necesitabas, y se vuelve tu vida, tu mundo. Visitas diariamente, a cada hora las páginas, buscando consejos y apoyo. Ya no te sientes tan sola, porque ahora sabes que hay gente que puede entenderte y que no te juzga como los demás. Pronto te creas el personaje de que Ana o Mía son tus amigas, y realmente lo crees, porque en la vida real ya no tienes a nadie, o eso es lo que crees tú. Sientes que tus amigas te engañan y manipulan, ellas no quieren que seas perfecta, y harán cualquier cosa para que no lo logres, como decirte que comas, que estás delgada. Ana es diferente, ella no te miente, ella te dice la verdad siempre, ella te apoya y te impulsa a seguir adelgazando, a seguir el viaje a la perfección, ella no te deja caer, y si lo haces te obliga a levantarte y a trabajar más duro que antes. Es tu amiga, ella es todo lo que tienes ahora, nunca va a dejarte, es incondicional, la amas, la adoras, es tu guía, ya no podrías vivir si no existiera, y te preguntas cómo fuiste capaz de estar toda tu vida sin ella.



No hay comentarios:
Publicar un comentario